Ambito Laboral e Investigación enfermera ¿Arduo camino?

A estas alturas sería absurdo tener que remontarnos al s. XIX con Florence Nightingale para hacer constar que llevamos “siglos” desarrollando y realizando investigación. Y tampoco creo que sea necesario “recapitular” que es una de nuestras cuatro funciones como profesionales de la salud, ni recordar la importancia de la investigación para el desarrollo de la profesión enfermera. Pero en el día a día, todos estos conceptos que tenemos las enfermeras/os tan interiorizados no encuentran un verdadero camino a la práctica asistencial, o al menos sí podemos decir de forma más perentoria, que sigue siendo un arduo y difícil camino.

segregando las piedras en el camino

Esta idea de ver la investigación como un engorro ha sido mantenida a lo largo de los años, quizá porque hasta ahora hemos entendido que la razón de ser de nuestra profesión viene determinada solamente por la actividad asistencial que desarrollamos,  representada en lo que llamamos servicio o cuidados que ofrecemos a nuestros pacientes. Sin embargo, es mucho más. Nuestra disciplina ha evolucionado, se ha desarrollado y se asienta en nuevos paradigmas, donde se han introducido conceptos como la continuidad en la atención, “empowerment” (traducido como la participación, el empoderamiento del paciente), la concepción holística de la salud, la práctica basada en evidencia, la traslación de la investigación en cuidados, etc.

En nuestra profesión tenemos profesionales de enfermería cada vez más formados, con más inquietudes, con un cuerpo de conocimientos sólido y desarrollado (TAMBIEN EN INVESTIGACION), y que demandan nuevas formas de gestionar la enfermería, su presente y sobre todo su futuro.

En este sentido, el papel de los gestores sanitarios, de los responsables de enfermería de gestión y de investigación, deben también plantearse el papel que representan respecto a todos los nuevos roles profesionales y paradigmas enfermeros que se están desarrollando.

Si partimos de la base de tener profesionales bien formados y capacitados, con iniciativas y motivación por la investigación y sistemas que permiten su desarrollo, sólo tendremos que añadir estrategias de gestión adecuadas para que la investigación sea interiorizada por todos los profesionales enfermeros (cada uno en su ámbito y en su medida).

Tendremos que hacer patente que el hecho de que enfermería realice investigación, significa ganar en seguridad y calidad de los cuidados y mejorar la calidad de vida de la población a la que prestamos nuestros servicios. La evidencia científica aplicada en la labor asistencial diaria ayuda, a los profesionales de la salud en general y a las enfermeras en particular, a ser más eficientes, y, por tanto, también lo será la organización de la que formen parte, ahorrando en costes y aumentando en calidad y excelencia de servicios prestados.

Desde el punto de vista de la enfermería, algunas de las estrategias para lograr el nexo de unión perfecto entre investigación y asistencia,  deberían desarrollarse en varios frentes abarcando de lo “emocional” o cultural (actividades encaminadas a modificar creencias y mitos en cuanto a que la cultura de investigación es un obstáculo) a acciones que implementen vías adecuadas para incorporar la evidencia científica a la práctica.

Para lograr los objetivos se debería establecer una adecuada comunicación entre la organización y los profesionales de enfermería que detecte las necesidades en investigación y que permita la implicación activa de los profesionales,  estimular la cooperación entre los distintos actores, así como generar una verdadera estructura cuyo fin sea el desarrollo y el fomento de la investigación de enfermería.

Con esto no pretendo hacer “reivindicación profesional”, con esto pretendo señalar que debemos posicionarnos a la altura de lo que la sociedad nos demanda como enfermeras asistenciales, como gestoras, como investigadoras, y como los/las profesionales que prestamos cuidados; pero nuestras organizaciones deben también estar en consonancia con las demandas de sus clientes tanto internos como externos, en definitiva, deben estar a la altura de las exigencias y necesidades de la sociedad en que vivimos.