Aprendiendo a interrumpir el tratamiento …… difícil elección.

Mientras tomaba mi café del desayuno he estado leyendo un artículo escrito por Diane E. Meier que ha aparecido en el “Washington Post” en el apartado de “Salud y Ciencia”: Teaching doctors when to stop treatment. Trata de la dificultad de algunos oncólogos de detener el tratamiento cuando la enfermedad va avanzando. Para ello, explica el caso de una señora con diagnóstico de cáncer de pulmón estadío IV que acude a su consulta para pedir ayuda. La paciente relata que necesita ayuda para hablar con su oncólogo de ciertos temas como: ¿qué va a pasar cuando los tratamientos dejen de funcionar?, ¿cómo va a cuidar mi familia de mi?, ¿cuándo y dónde voy a morir?… Le explicaba que cada vez que ella intentaba hablar acerca de estos temas que le preocupaban el doctor respondía redoblando esfuerzos para conseguir tener el cáncer “bajo control”.

Brett Ryder for the Washington Post

Confieso que aquí el artículo me ha enganchado. Algunas veces en nuestra práctica diaria hemos visto esta reacción en algunos médicos (oncólogos y de otra especialidad) que se empeñan en intentar tratamientos curativos cuando lo que el/la paciente precisa son cuidados paliativos. Y siempre me he preguntado por qué, cuál era la razón de ese comportamiento. Pues bien, el artículo lo comenta. A través del diálogo entre la Dra Meier y el oncólogo éste explica que aunque reconoce que los tratamientos ya no tendrán la función de curar, no quería que la paciente sintiese que la abandonaba. Parecía que dar más tratamiento era la única forma en que el oncólogo sabía expresar su preocupación y compromiso. Para él, la interrupción del tratamiento era similar a abandonar a su paciente.

Ignoro si esto mismo es la causa por lo que algunos médic@s actúan con similitud pero me ha hecho reflexionar. En verdad, la medicina nació y se desarrollo con el único objetivo de “curar”. A los médicos se les capacita para hacer diagnósticos y tratar la enfermedad; por tanto, se administran tratamientos, se piden pruebas y más procedimientos aunque estos ya no tengan mucho sentido. El médico que se encuentra ante esta situación debe dejar de lado su bagaje histórico de “curar” y aprender que a veces hay que decir BASTA y hay que decir ADIOS y lograr hacer un mejor uso del tiempo que queda con la mayor calidad de vida.

Pero volviendo a lo expresado por nuestro protagonista, se pone de manifiesto que en muchas ocasiones el personal sanitario necesitamos aprender a gestionar nuestras propias emociones para evitar que estas influyan negativamente en conseguir una relación de ayuda eficaz,  sea de “curar” o de “cuidar”.

 

PD: D.E. Meier es directora del Centro para la Promoción de Cuidados Paliativos (CAPC) del Centro Médico Mount Sinai en Nueva York.

La foto es la publicada en el artículo. BRETT RYDER FOR THE WASHINGTON POST – Understanding palliative care and when it’s best to offer it is key, instead of medication that doesn’t work. By Diane E. Meier and Health Affairs, Published: May 19.