Anem a pel canvi!!

Ara que ja tenim la “vuelta al cole” i que pareix que tothom s’ha posat en marxa, he estimat oportú fer una reflexió davant els CANVIS que dintre de poc van a produir-se i que ja s’estan perfilant, al menys tal i com ens mostren alguns mitjans de comunicació.

Pareix que l’inici de la nova legislatura implicarà una nova visió i es de suposar que les persones que comencen en esta nova vigència, ho faran amb molta il·lusió i amb moltes ganes de fer-ho be.

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Jo, des de la meua modesta posició d’infermera confíe en que aquelles persones amb càrrecs de responsabilitat presten la deguda atenció (que tan necessitem i que tan necessiten els nostres pacients) al col·lectiu d’infermeria. No devem descuidar que som el col·lectiu mes nombrós del personal sanitari, i jo diria que el més oblidat quan toca prendre decisions, fixar objectius o establir estratègies que permeten augmentar la qualitat de vida del ciutadans.

Pose l’esperança en que els nous gestors planificaran propostes per a la millora de la sanitat en general i de la nostra professió  en particular, que ens posicione davant l’escenari sociosanitari actual que precisa de potenciar la promoció de la salut i la prevenció de la infermetat, però que ha de fer-ho per mitjà de la implicació del propis professionals i dels propis pacients. Només així podrem aconseguir reduir els costes sanitaris sense reduir serveis o la qualitat d’ells; millorar les prestacions sanitàries i augmentar la qualitat de vida, que és el nostre fi.

Per aconseguir-ho, la infermeria es una pesa clau de l’engranatge i es fa necessari que apareguen polítiques que potencien la millora de la professió infermera cap a l’excel·lència en les cures, promovent la investigació com a mitjà necessari i imprescindible per a l’avanç de la pròpia disciplina i amb el compromís de prestar unes cures infermers de qualitat i basades en evidència. Només així serà realitat.

Però aço com he dit, tan sol és una xicoteta opinió. En tinc més, i més ideees i sugeriments…., les voleu escoltar?

Ambito Laboral e Investigación enfermera ¿Arduo camino?

A estas alturas sería absurdo tener que remontarnos al s. XIX con Florence Nightingale para hacer constar que llevamos “siglos” desarrollando y realizando investigación. Y tampoco creo que sea necesario “recapitular” que es una de nuestras cuatro funciones como profesionales de la salud, ni recordar la importancia de la investigación para el desarrollo de la profesión enfermera. Pero en el día a día, todos estos conceptos que tenemos las enfermeras/os tan interiorizados no encuentran un verdadero camino a la práctica asistencial, o al menos sí podemos decir de forma más perentoria, que sigue siendo un arduo y difícil camino.

segregando las piedras en el camino

Esta idea de ver la investigación como un engorro ha sido mantenida a lo largo de los años, quizá porque hasta ahora hemos entendido que la razón de ser de nuestra profesión viene determinada solamente por la actividad asistencial que desarrollamos,  representada en lo que llamamos servicio o cuidados que ofrecemos a nuestros pacientes. Sin embargo, es mucho más. Nuestra disciplina ha evolucionado, se ha desarrollado y se asienta en nuevos paradigmas, donde se han introducido conceptos como la continuidad en la atención, “empowerment” (traducido como la participación, el empoderamiento del paciente), la concepción holística de la salud, la práctica basada en evidencia, la traslación de la investigación en cuidados, etc.

En nuestra profesión tenemos profesionales de enfermería cada vez más formados, con más inquietudes, con un cuerpo de conocimientos sólido y desarrollado (TAMBIEN EN INVESTIGACION), y que demandan nuevas formas de gestionar la enfermería, su presente y sobre todo su futuro.

En este sentido, el papel de los gestores sanitarios, de los responsables de enfermería de gestión y de investigación, deben también plantearse el papel que representan respecto a todos los nuevos roles profesionales y paradigmas enfermeros que se están desarrollando.

Si partimos de la base de tener profesionales bien formados y capacitados, con iniciativas y motivación por la investigación y sistemas que permiten su desarrollo, sólo tendremos que añadir estrategias de gestión adecuadas para que la investigación sea interiorizada por todos los profesionales enfermeros (cada uno en su ámbito y en su medida).

Tendremos que hacer patente que el hecho de que enfermería realice investigación, significa ganar en seguridad y calidad de los cuidados y mejorar la calidad de vida de la población a la que prestamos nuestros servicios. La evidencia científica aplicada en la labor asistencial diaria ayuda, a los profesionales de la salud en general y a las enfermeras en particular, a ser más eficientes, y, por tanto, también lo será la organización de la que formen parte, ahorrando en costes y aumentando en calidad y excelencia de servicios prestados.

Desde el punto de vista de la enfermería, algunas de las estrategias para lograr el nexo de unión perfecto entre investigación y asistencia,  deberían desarrollarse en varios frentes abarcando de lo “emocional” o cultural (actividades encaminadas a modificar creencias y mitos en cuanto a que la cultura de investigación es un obstáculo) a acciones que implementen vías adecuadas para incorporar la evidencia científica a la práctica.

Para lograr los objetivos se debería establecer una adecuada comunicación entre la organización y los profesionales de enfermería que detecte las necesidades en investigación y que permita la implicación activa de los profesionales,  estimular la cooperación entre los distintos actores, así como generar una verdadera estructura cuyo fin sea el desarrollo y el fomento de la investigación de enfermería.

Con esto no pretendo hacer “reivindicación profesional”, con esto pretendo señalar que debemos posicionarnos a la altura de lo que la sociedad nos demanda como enfermeras asistenciales, como gestoras, como investigadoras, y como los/las profesionales que prestamos cuidados; pero nuestras organizaciones deben también estar en consonancia con las demandas de sus clientes tanto internos como externos, en definitiva, deben estar a la altura de las exigencias y necesidades de la sociedad en que vivimos.

MAMÁ, NO QUEDA LECHE !!!!!

Soy consciente de que la idea para este blog era escribir sobre temas de enfermería, pero hoy he decido cambiar. Hoy mi entrada va a ser de un tema personal.

Hace unos días acudí a una cena de “antiguas alumnas del colegio”. Si, del colegio, de cuando  íbamos a EGB hace…. algún año y unos meses más, y a pesar de mis reticencias me divertí y me lo pase francamente bien. Había gente que no veía desde que acabamos, desde que teníamos 14 años!!! Como decía, de algunos años atrás.

Lo que toca en estas reuniones, lo normal, es preguntar y saber qué estamos haciendo y algunas tuvimos que ponernos al día de muchas cosas: ¿al final que estudiaste? ¿Fuiste al instituto o eras de FP? ¿Te casaste? ¿Tienes hijos? y un largo etc. de batería de preguntas fácilmente imaginables.

A mi me resultó divertida la reacción de algunas de mis compañeras cuando intentaba explicar QUÉ estaba haciendo exactamente. Y lo entiendo. Cuando les decía que era, bueno, que soy enfermera; pero que ahora no me dedico a la asistencial sino que me dedico a la investigación, pero que también me dedico a la docencia. Y cuando les decía que teóricamente vivo en Alcoy, pero que ando a caballo entre Valencia y Alicante, además de alguna visita a Londres, Amsterdam, o a alguna otra ciudad de Europa que sea sede de mis reuniones como miembro de grupos enfermeros europeos…. Bueno, que entiendo sus caras. En otras en cambio notaba unas finas líneas de expresión en la cara que parecían decir “uff, esta es de las mías” y entonces se sentían liberadas a compartir cómo se las apañaban para encajar el puzzle donde cabía la persona, mujer, profesional, madre, hermana, esposa-novia-amante, hija, amiga y como decía Almodovar, no morir en el intento.

Lo más gracioso fue cuando una compañera-amiga contó una anécdota: ella se encontraba en Bruselas en una reunión de trabajo cuando recibe una llamada (la verdad es que no me acuerdo si dijo llamada o WhatsApp) de una de sus hijas. Como madre, se interesó por saber qué ocurría que su hija le llamaba, y la voz del otro lado del teléfono le dijo “mamá, es que no queda leche”. Y con toda la paciencia del mundo que caracteriza a las madres justo en ese momento vital que no sabes si ponerte a reír a carcajadas o gritar cual posesa, respondió:  cariño, estoy en Bruselas en una reunión de trabajo. Por qué no se lo comentas a papá que esta ahí en casa contigo?

Os podéis imaginar las risas que provocó la anécdota. Nos salían hasta las lágrimas. Fue un momento muy divertido. Pero cuando llegué a casa y el grado de alcohol procedente del vino de la cena ya se había metabolizado en mi organismo, fue un momento muy triste. ¿Por qué seguimos con estas situaciones? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué sociedad estamos desarrollando que en pleno siglo XXI una adolescente llama a su madre a Bruselas porque no hay leche?

Claramente, la conciliación laboral, el techo de cristal, el desarrollo de la carrera de las mujeres con hijos, etc., no son temas que tengamos resueltos. Soy consciente que en algunos países existen problemas mucho más serios y peligrosos en cuanto a discriminación de la mujer y en  cuanto a derechos humanos; pero a nosotros se nos llena la boca diciendo que somos un país europeo, que somos un país desarrollado, y pensamos que ya lo tenemos todo resuelto…. cuando todavía queda muchísimo por hacer.

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Las mujeres todavía encontramos firmes y duras barreras para lograr mantenernos a flote conjugando vida laboral, vida familiar y vida social. Y no tengo claro que desde las escuelas, desde la educación y mucho menos desde las políticas sociales se este apostando fuerte por este tema. La mayoría de las veces se queda en agua de borraja.

La educación en igualdad es imprescindible para el desarrollo de un país que se llama moderno y europeo. Y esta educación no solo debe ir encaminada a las niñas. Debemos educar en igualdad insistiendo mucho en reforzar una actitud positiva en los niños porque, no nos engañemos, o la mujer ha decidido no tener pareja sentimental o  tiene a su lado un hombre que le ofrece todo el apoyo para que el “puzzle” del que hemos estado hablando pueda ser.

Intuyo que a pesar de la anécdota, mi amiga lo tiene y yo, afortunadamente para mí, también.

Veis? Al final no era un tema personal. Al final este post habla de Sociología

 

PD: dedicado a todas las mujeres que día a día , luchan por sus sueños y ambiciones, y para los hombres que con su apoyo hacen que esto pueda suceder.

Gracias amor.

Embarcarse en cambios profundos

Acabo de leer un post acerca de los límites y las oportunidades y la verdad, ha llegado como “como agua de mayo” para el momento particular en el que me encuentro. Necesitaba un poco de energía y viene bien inyectada en palabras de alguien ajeno a tu vida pero que parece saber cuáles son tus pensamientos.

Pensando en dónde me encuentro y a dónde voy, podría decir que mi nuevo año va a empezar en octubre. Parece que ha llegado el momento de empezar un nuevo proyecto, de atreverme con la idea de cambiar. Y aunque sigo vinculada a mi profesión, la enfermería, cambio de trabajo, de entorno, de actividad. Y es duro, porque después de 20 años en la misma ciudad (o en la misma área) en una estupendísima “área de confort” siendo básicamente enfermera asistencial voy a dar un salto de vértigo y CAMBIAR.

Voy a iniciar un nuevo camino. Es el momento de sacar del cajón la motivación, la ilusión y las ganas de atreverse a realizar nuevos proyectos y a poner en marcha ideas que suponen retos y desafíos.

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Dice Robin Sharma (escritor reconocido a nivel mundial  por ofrecer técnicas y estrategias para salir de situaciones difíciles y que ha publicado “El líder que no tenía cargo”) que cuando ejecutamos un proyecto, una idea propia segregamos dopamina; pues bien… mi cerebro en este momento debe estar segregando tal cantidad que voy a poder repartirla entre mis allegados y es que embarcarse en cambios profundos da también mucho vértigo… y dopamina !!!

En fin, ahora toca prepararme, planificar, trabajar, ilusionarme (que ya lo estoy) e ilusionar, y todo ello con la suerte de contar con la ayuda de las personas que me quieren y me aprecian y con la esperanza de encontrarme muchas más, aun desconocidas con las que será posible llevar a buen fin este proyecto. Y si al final no resulta, pues echaremos la mirada atrás, evaluaremos y rectificaremos, que de los fallos y errores siempre se aprende.

La vida me brinda una oportunidad y la voy a aprovechar que, como dijo Séneca, No es que nos acobardemos porque las cosas sean difíciles, es que las cosas son difíciles porque nos acobardamos.

Así que me marcho, mi nuevo rol estará ubicado en el Hospital de La Fe y  enfocado a la Investigación, coordinando grupos de enfermeras que estén interesadas en desarrollar, además de su función asistencial, su función investigadora. Un reto ilusionante que afronto con muchas ganas y dispuesta a dejarme la piel porque creo que es así como se deben hacer las cosas.

Os dejo un enlace a un mensaje que también “inyecta” mucha energía y aunque se trata de un anuncio de una conocida marca no deja de ser bestial.

 

Aprendiendo a interrumpir el tratamiento …… difícil elección.

Mientras tomaba mi café del desayuno he estado leyendo un artículo escrito por Diane E. Meier que ha aparecido en el “Washington Post” en el apartado de “Salud y Ciencia”: Teaching doctors when to stop treatment. Trata de la dificultad de algunos oncólogos de detener el tratamiento cuando la enfermedad va avanzando. Para ello, explica el caso de una señora con diagnóstico de cáncer de pulmón estadío IV que acude a su consulta para pedir ayuda. La paciente relata que necesita ayuda para hablar con su oncólogo de ciertos temas como: ¿qué va a pasar cuando los tratamientos dejen de funcionar?, ¿cómo va a cuidar mi familia de mi?, ¿cuándo y dónde voy a morir?… Le explicaba que cada vez que ella intentaba hablar acerca de estos temas que le preocupaban el doctor respondía redoblando esfuerzos para conseguir tener el cáncer “bajo control”.

Brett Ryder for the Washington Post

Confieso que aquí el artículo me ha enganchado. Algunas veces en nuestra práctica diaria hemos visto esta reacción en algunos médicos (oncólogos y de otra especialidad) que se empeñan en intentar tratamientos curativos cuando lo que el/la paciente precisa son cuidados paliativos. Y siempre me he preguntado por qué, cuál era la razón de ese comportamiento. Pues bien, el artículo lo comenta. A través del diálogo entre la Dra Meier y el oncólogo éste explica que aunque reconoce que los tratamientos ya no tendrán la función de curar, no quería que la paciente sintiese que la abandonaba. Parecía que dar más tratamiento era la única forma en que el oncólogo sabía expresar su preocupación y compromiso. Para él, la interrupción del tratamiento era similar a abandonar a su paciente.

Ignoro si esto mismo es la causa por lo que algunos médic@s actúan con similitud pero me ha hecho reflexionar. En verdad, la medicina nació y se desarrollo con el único objetivo de “curar”. A los médicos se les capacita para hacer diagnósticos y tratar la enfermedad; por tanto, se administran tratamientos, se piden pruebas y más procedimientos aunque estos ya no tengan mucho sentido. El médico que se encuentra ante esta situación debe dejar de lado su bagaje histórico de “curar” y aprender que a veces hay que decir BASTA y hay que decir ADIOS y lograr hacer un mejor uso del tiempo que queda con la mayor calidad de vida.

Pero volviendo a lo expresado por nuestro protagonista, se pone de manifiesto que en muchas ocasiones el personal sanitario necesitamos aprender a gestionar nuestras propias emociones para evitar que estas influyan negativamente en conseguir una relación de ayuda eficaz,  sea de “curar” o de “cuidar”.

 

PD: D.E. Meier es directora del Centro para la Promoción de Cuidados Paliativos (CAPC) del Centro Médico Mount Sinai en Nueva York.

La foto es la publicada en el artículo. BRETT RYDER FOR THE WASHINGTON POST – Understanding palliative care and when it’s best to offer it is key, instead of medication that doesn’t work. By Diane E. Meier and Health Affairs, Published: May 19.

 

 

¿ Tu Hospital tiene WiFi?

Si te das una vuelta por el hospital, por las salas de Consultas, Hospital de Día o por alguna Unidad Hospitalaria, puedes hacer un cálculo de todos los dispositivos de teléfonos inteligentes y tabletas que puedes ver. Exceptuando aquellos pacientes muy mayores que poseen un teléfono exclusivo para llamadas, la mayoría tiene teléfonos móviles inteligentes.

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Los pacientes cuando ingresan o   cuando deben pasar largas horas en el hospital o en su centro de salud llevan consigo sus portátiles, su tablet o su teléfono por medio de los cuales el tiempo, tan lento en su caminar en algunas ocasiones, puede hacerse más ameno. Puedes preguntarte en ese mismo momento cuántas personas están accediendo a las redes sociales, a Facebook o Twitter, consultando un blog o mirando en internet el significado de esa “palabreja” que el doctor acaba de decir y que resulta que padece.

La evidencia sugiere que este hecho está creciendo significativamente también en nuestro sector de la salud. De hecho, la semana pasada una señora mayor me dio una reseña de un blog que según ella, debía leer, desde su cama del hospital.

Internet y los Medios de comunicación social en todas sus formas y manifestaciones han entrado en la mayor parte de la vida de nuestros pacientes y es difícil escapar. Los lugares y aplicaciones como Twitter y Facebook son de fácil acceso, y muchas personas interactúan unas con otras en todo el mundo, comparten videos, fotos y eventos de su vida. Es común ver a personas pegadas a las pantallas de sus teléfonos  y tabletas en trenes, restaurantes y salas de espera. Nuestros pacientes también. Pero, ¿están nuestros hospitales preparados para esto? ¿Poseen conexión WiFi?

Puede que para algunos gestores la conexión a internet, tener acceso vía WiFi, les parezca una frivolidad teniendo en cuenta que … están enfermos, ¿no? Pero yo creo que es una necesidad. Los pacientes no sólo “miran facebook” o “leen blogs”. Los pacientes pueden estar en contacto más fácilmente con familiares, con amigos que les alivien las largas horas que pasan en el hospital y esto a menudo es crucial para disminuir la soledad.

 

Si cada vez tenemos más blogs “sanitarios”. Si decimos que somos profesionales 2.0. Si recientes encuestas nos indican que los pacientes recibirían de buen grado el uso de los medios sociales como parte de su gestión de la enfermedad. Si avanza la telemedicina. Si es indiscutible que la explosión de los medios sociales tendrá un impacto enorme en cómo se practica la medicina, y que no podemos escapar de un futuro en el que sea posible que un paciente realice una consulta y hable con su médico por facebook o que en un hospital el “Tweetchat ‘o similar sea una normalidad. ¿Por qué nuestros hospitales no están preparados para esto? Deberíamos considerar el uso de medios sociales y el acceso a Internet en los servicios y cuidados que prestamos a nuestros pacientes.

 

En España, algunos hospitales, tanto privados como públicos, se han convertido en pioneros  en la utilización de tecnologías inalámbricas, que aumentan la rapidez de los diagnósticos y la calidad de la atención. Los centros sanitarios aprovechan ya las ventajas del uso de redes, y varios de ellos se han apuntado a la revolución WiFi.

Por supuesto, en otros países como en Reino Unido está ya instaurado. La utilización de los medios sociales está en aumento sobre todo para los pacientes que deben recibir pocas visitas o que, por sus condiciones, deben estar aislados. Esto ha tenido un impacto en los cuidados paliativos ya que pueden estar en contacto con el “mundo exterior” y  mucho más fácilmente con familiares, amigos y conocidos también al final de sus vidas como parte de una atención integral de cuidados.

El avance en las 2.0 es tal que hasta existe una web donde se tiene acceso a herramientas para dejar mensajes programados que se distribuirán a través de las redes sociales tras el fallecimiento de la persona. No es tan disparatado. Si tienes un blog, facebook, twiter , escribes e-mails, estas en linkedin y eres 2.0 lo más lógico es que te despidas de tus amigos y familiares del mismo modo. Si tienes curiosidad puedes visitar la página www.deadsoci.al

¿qué opinas? ¿Solicitamos hospitales con WiFi o nos quedamos en la cueva de Atapuerca?

PD: Como curiosidad os contaré que en mi hospital, sólo algunos profesionales tienen acceso autorizado a internet desde sus PCs. Obviamente nadie tiene WiFi. Queda mucho trabajo por hacer…

y tu… ¿Trabajas en un Hospital Magnético?

Hace semanas que me estoy volviendo a encontrar con artículos y opiniones acerca de los “hospitales magnéticos”. Para aquellos cuya imaginación les lleve lejos y estén dibujando en su mente algún hospital en forma de imán les diré que este debate no es nuevo, lleva hablándose de él desde… creo que el 2010/2012, pero que en la actualidad y debido a los recortes sanitarios y sociales ha vuelto a emerger.
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Para entender un poco de qué estamos hablando comentaré que el concepto tuvo su origen en EEUU  cuando se detectaron hospitales con una gran escasez de enfermeras que podía alcanzar el 14%, y otros donde esto no ocurría. Las autoridades pertenecientes a los Departamentos de Salud investigaron la razón por la cual unos hospitales tenían escasez de personal y otros sin embargo no. De este modo se acuñó el término de “Hospital magnético” a aquellos hospitales que  eran demandados por los profesionales de enfermería para trabajar. La literatura científica nos describe los indicadores o características que se encontraban en ellos y, entre otros factores se mencionan:

–  Satisfacción personal y profesional

–   El rol del enfermero/a en la calidad de atención al paciente

–  La descentralización de la toma de decisiones

–  El liderazgo clínico

–  La ratio  enfermera-paciente

–  La relación médic@-enfermer@

–  La autonomía y responsabilidad en el cuidado del paciente

–  La flexibilidad de los horarios de trabajo

No sé si quiero abrir un debate acerca de los hospitales magnéticos. Ahora mismo y dada la situación muchas enfermer@s estarán pensando que lo que quieren es trabajar en un hospital (magnético o para imantar) pero también creo que es ahora mismo y dada la situación económico-social, cuando no debemos perder de vista el objetivo de la excelencia en los cuidados enfermeros y tenemos que reconocer que ya que pasamos más de 1/3 de nuestra vida trabajando mejor en un entorno favorable.

Pero ¿como podemos detectar un hospital magnético? Muy sencillo responde a la pregunta ¿Qué hace tu hospital por ti? Y si consigues responder de forma satisfactoria ¡¡¡Tienes la suerte de trabajar en un Hospital Magnético!! O, ¿tal vez en una unidad hospitalaria o departamento magnético? Que cada uno se responda.

Personalmente mi entorno laboral no es todo lo magnético que me gustaría pero reconozco en él “personas magnéticas”. Profesionales que a pesar de obtener a cambio pocas recompensas están comprometidos con la excelencia en los cuidados, la investigación, la difusión del conocimiento o simplemente, con dar mayor calidad en los cuidados que ofrecen día a día a pesar de las circunstancias.

Soy consciente que la enfermería ha avanzado mucho pero estamos en una situación de estancamiento y de peligro de retroceso al amparo de la crisis sin olvidar que lo que realmente peligra son los CUIDADOS DE CALIDAD así que reflexionemos. Entre ¿qué hace tu hospital por ti? Y ¿qué haces tú por tu hospital? debemos tender un puente para alcanzar entornos magnéticos que ayuden a alcanzar un mayor estado de salud de la población que atendemos.

¿Qué te parece? ¿apuestas por la excelencia en el cuidado para poder llegar a decir “Yo trabajo en un Hospital Magnético”?

 

 

HOY NO HE SIDO UNA BUENA ENFERMERA

Ayer fue un día de trabajo horrible. Teníamos la planta llena y además del trabajo habitual y protocolizado de cada día tuvimos cambios de parte a última hora, tres quirófanos por la mañana, cuatro por la tarde, correr por un sangrado, pacientes que entran en fase terminal, curas, cambios de tratamientos con múltiples técnicas a las 15.00h, traslados a Valencia, traslados de Valencia, ingresos programados, ingresos de urgencias, altas a las 19.00h… logramos sobrevivir con la ayuda de nuestras auxiliares. ¿Lo más lamentable? A las 19.45h. cuando estaba repartiendo medicación y entré a una habitación donde está ingresado un paciente de oncología me dijo:

– “¿qué te ha pasado hoy? las únicas veces que has entrado a mi habitación ha sido cuando me has dado la medicación y corriendo. Hoy ni te he visto”.

Y cuando te entran ganas de decirle (y hasta de gritar) que ya no puedes más, que llevas todo el día corriendo, intentando llegar a todo, con un gran estrés mental poniendo dieciséis sentidos para no cometer un error, le miras a los ojos y te das cuenta que sí, que tiene razón que hoy no has sido una buena enfermera, porque has descuidado a un paciente que hoy no ha tenido fiebre, ni ha sangrado, ni tenía una herida para curar, ni la tensión alta…,  pero que ha estado sentado en su sillón preocupado porque está pendiente del resultado de una prueba que le diga si tiene cáncer y pendiente de que su vida tome un camino arduo y duro para seguir luchando por vivir… Le sigues mirando a los ojos y  le dices “tienes razón, hoy no te he preguntado ni cómo estás. Espero poder compensarte mañana” y te das media vuelta y sigues repartiendo y administrando medicación con una sensación de vacío en el estómago, sabiendo que deberías quedarte hablando con él porque sus palabras sólo reflejan la necesidad del paciente de que alguien le pregunte ¿cómo estás? ¿cómo te sientes?, la necesidad de “Ser Escuchado”; pero sabiendo también que tu jornada finaliza y que debes terminar tu trabajo. Y cuentas el relevo y regresas a casa pensando si podrías haber hecho algo diferente para que ese paciente no se sintiera tan desprotegido hoy.

Y regreso a casa sabiendo que hoy NO he sido una buena enfermera

Pesas y Síndrome Metabólico

He encontrado en una página web que habla de los beneficios del deporte, que la realización de ejercicios con pesas puede disminuir el síndrome metabólico. Hace referencia a un estudio que se realizó en EEUU (DEA Fitness Journal, Feb 2013) con una muestra de más de 5500 adultos mayores de 20 años y durante un período de tiempo de 5 años,  donde se encontró que la tasa de síndrome metabólico era menor (aproximadamente de un 14%) entre aquellos que levantaban pesas  que entre los que no. Las conclusiones del estudio sugieren que el entrenamiento de la fuerza puede ser importante para la reducción y riesgo del Síndr Metabólico y debería recomendarse e incluirse en la rutina de entrenamientos entre los adultos.

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No he tenido acceso al estudio entero y por tanto no puedo hacer una crítica de él ni a favor ni en contra. No conocemos por ejemplo, si la población escogida era sólo aquellos que realizaban alguna actividad o incluía también a los que no practicaban hacer deporte. Y las conclusiones serían diferentes en uno u otro caso.

En cualquier caso y sin entrar en debatir la evidencia científica del estudio, me parece interesante hacer una reflexión acerca de este tema. Por recordar un poco, el síndrome no es una enfermedad en sí misma sino un conjunto de patologías caracterizadas por “desórdenes metabólicos” como hipertensión arterial, hiperglucemias, hipertrigliceridemia y obesidad; o sea, factores de riesgo cardiovascular para los cuales la mayor parte de las recomendaciones sanitarias para prevenirlos es dieta equilibrada y EJERCICIO.

En principio, el ejercicio a aconsejar es cualquier actividad aeróbica: pasear, correr, bicicleta, nadar, pasar la aspiradora :-),  etc. donde el organismo obtiene energía a partir de quemar HC y grasas con necesidad de oxígeno. Frente a éste encontramos el ejercicio anaeróbico, donde el organismo no consumiría oxígeno para la obtención de la energía puesto que ésta es a través de fuentes inmediatas como el ATP muscular o la fosfocreatina. Este tipo de ejercicios son buenos para el trabajo y fortalecimiento del sistema musculoesquelético (tonificación) pero no se recomiendan por ejemplo a los pacientes diabéticos que se les aconseja que realicen mejor ejercicio aeróbico.

Si podemos extraer una conclusión diríamos que  deberíamos aconsejar la combinación de ambos tipos de ejercicio con una proporción de 2/1. 2 días de aeróbico por 1 de anaeróbico para lograr el mayor beneficio para nuestro estado de salud. Siempre supervisado por personal experto en el tema y que conozca nuestras características personales (si somos diabéticos, si queremos perder peso, si queremos aumentar masa muscular, etc)

Yo, últimamente tengo olvidado el ejercicio anaeróbico y haciendo caso de las recomendaciones voy a ver si lo introduzco en mi vida cotidiana. Aunque tal y como voy sólo se me ocurre que voy a tener que hacerlo con los botes de tomate cuando los guardo al volver de la compra.